Un paraíso desconocido

01/04/2002, Gabriel Tizón (Fotógrafo)

Cobas, situada en un cabo con un encanto especial, no es Finisterre ni tiene su publicidad (por suerte), pero tampoco tiene nada que envidiarle sino más bien todo lo contrario. Ya querrían muchos saborear los genes de nuestra tierra, de sus gentes, de su atmósfera marcada por un nordeste que para muchos es una incomodidad y para sus amantes es el reflejo de una limpieza de la mente, de la demostración de que aun quedan escondites dónde sabemos recibir a los de fuera, pero, eso si sin dejarnos influenciar por todo aquello que sobra, que no vale, por que por eso es Cobas.

Yo, que viajo continuamente y conozco diferentes países, disfrutando el privilegio de contrastar la belleza y el encanto de otros lugares, me demuestro a diario que mis raíces están arraigadas en la mejor esquina del mundo, en donde guardo una niñez que jamás cambiaré, un lugar que me ha regalado experiencias de esas que hacen a las personas y ,en mi caso, una persona con ganas de vivir y que, cuando las cosas se complican, sé que siempre me queda un paseo por el Porto con mi perro, como cuando tenía diez años, para entender quién soy, porqué estoy y a quien se lo debo... A Cobas.

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