La minería del oro. La mina de Cobas

25/03/2015, Miguel García Bañales

El oro como mineral noble y escaso será ya muy cotizado desde la antigüedad. En Cobas, en Cobasrodeiras según Irimo (es erróneo el topónimo, como veremos después), aparece una mina de este metal explotada por los romanos, aunque seguramente también por los antiguos y anteriores pobladores.

La metalurgia, en general, empieza trabajando con los minerales puros; dicen que el hierro inicial, con el mineral procedente de los meteoritos. Su manufactura se plasma con el golpeo para darle forma. La fundición del mineral se hará en tiempo posterior.

El Calcolítico, como época de trabajo del cobre, lo tendremos señalado en la zona de Cobas con el topónimo Medorras, aunque este puede ser anterior.

La población de esta época, compuesta por la indígena anterior y por alguna nueva invasiva de carácter sucesivo, seguramente nos indicaría la entrada del cobre. Aunque la transmisión pudo hacerse también por corriente cultural o comercial, como ya se aprecia, por ejemplo, en León, con la entrada del sílex, el cual allí no existía en épocas muy anteriores.

 

Imagen 1. Al fondo, lugar de Cobarradeiras, en la falda del monte de Ponzos

 

La mina de Cobas que nos aparece en Cobarradeiras, así se llama aquí, se muestra en cinco filones en cuarzo y aparecen como diques que atraviesan los terrenos más antiguos.

La zona de Cobas, geológicamente hablando, está compuesta por una piedra cuya base es la arena y el limo (arena muy fina) que toma el color de los minerales o materias que contiene; la pizarra es negra por la materia orgánica: la mayoría serán areniscas y esquistos Estas acumulaciones de arena sucesivas y durante períodos muy largos de tiempo se van compactando, lo cual les llevará a convertirse en piedras que, en función de la presión, el calor y la humedad, las convertirá en otras con incluso minerales nuevos distintos. Es decir, que el paso del tiempo va a producir su enterramiento progresivo o su deformación, que las hará modificarse. Este suelo que vemos en Cobas, en su momento, recibe la ascensión de las rocas graníticas que vemos (las tumbadas granodioritas y las redondeadas granitos) y estas a su vez, por el calor que desprenden, influirán es estas piedras antiguas convirtiéndolas en lo que se llaman rocas metamórficas.

Los movimientos tectónicos se aprecian hoy cuando observamos la piedra, por sus pliegues o su cambio de orientación; la primitiva es la horizontal, que producirá grietas que aparecen en la fase de compresión, pero también, sobre todo, en la de distensión. El oro, que procederá de la parte interna de la Tierra, ascenderá bien por un vulcanismo, o, como en el caso de Cobas, por un ascenso de aguas hidrotermales.

Estas aguas, que llegarán a gran profundidad y se mantienen en estado líquido gracias a la presión (alcanzarán grandes temperaturas), disolverán una serie de minerales y entre ellos el oro. En su ascenso por las grietas a las que me he referido antes, irán depositándose estas sustancias en las paredes. Si su enfriamiento es muy rápido no tomará forma; es decir se queda amorfa (cristales muy pequeños), pero si el enfriamiento es lento se formarán cristales que aumentarán de tamaño hasta que se corte el depósito de la disolución.

Estas grietas, en fases de compresión posteriores, fusionarán los cristales de cuarzo dando el aspecto de amorfa; a veces, al romper la piedra, amorfa por fuera, encontramos restos de cristales, incluso enteros, por no completarse la presión de fusión.

Los filones que se presentan en Cobarradeiras son de cuarzo blanco, negro y azul: blanco cuando tiene calcita; negro cuando tiene titanio, selenio o el mismo cuarzo al refractar de otra manera; y azul, por la presencia de rutilo, y es en este donde hay más probabilidad de que esté el oro. Dentro de este cuarzo, en general, se forman cristales de arsenopirita, que se distingue de la pirita porque forma cristales en forma de punta de lanza. La pirita lo hace en maclas cúbicas o dodecaedros. La arsenopirita, llamada mixpiquel, atrapa el oro, pero no sabemos aquí como se presenta, si parte del oro aparece libre y parte atrapado, o todo atrapado. Si está atrapado el problema para obtenerlo es que habrá que separarlo de la arsenopirita.

El comienzo del laboreo del oro en Galicia debió hacerse a mediados del III milenio a.C. y seguramente el primero sería explotando el placer que se formó por la disolución de las arsenopiritas por medios naturales. La naturaleza crea también cianos (cianuros) naturales que disuelven el oro.

Seguramente, agotados los placeres, empezaron a explotarse los filones en la piedra recuperando el oro libre, primero rascando (radeiras) y después por trituración: rompiendo y triturando la piedra en un mortero de mano (foto 2). A continuación, bateando se separa el oro de la ganga. La piedra sobrante, la no útil, se va acumulando en montones (aquí, en León, se llaman murias) y la que se presenta utilizable seguramente se usará para la construcción.

 

Foto 1.

 

Del mineral útil, donde está el oro, parte se desechará por no tener conocimientos suficientes para su obtención.

Ya se relata que en la época del Hierro en Francia se empieza el laboreo con las piritas arsenicales, lo que se llama la tostación de las piritas y seguramente también para romperlas con la insuflación de agua. Aún así no se obtendrá todo el oro, ni siquieraen tiempos modernos , aunque me imagino que hoy sí.

La llegada de los romanos a Galicia seguramente estuvo motivada no sólo por el estaño, sino también por el oro, ya que yacimientos como este hay más en el norte de Galicia: Curtis, Teijeiro, Valdoviño…, Aranga, Zás. La importancia de estos últimos será menor que el nuestro, ya que esta tiene una proporción de 200 gramos por tonelada de oro, y las anteriores se mueven entre los 10 y 30 gramos. Cobarradeiras no será la única en la zona de Cobas ya que a principio del siglo XX una compañía francesa pedirá la concesión para explotar en Pedreira (A Pedreira), Prior, Salgueiro, Fompeira, Peños y playa de Ponzos; aunque todo esto se paró por el comienzo de la I Guerra Mundial

A los romanos se les presenta la mina con los cinco filones, uno de ellos el que está en lo gneis (roca metamórfica) de 4 metros de potencia (anchura). Los 200 gramos por tonelada se dan en los cuarzos negros; en los azules probablemente la ley es superior, lo que le da a la mina un interés muy elevado.

En esta época empezarán el laboreo con una herramienta superior (de hierro) por lo que trabajarán mejor que en las épocas anteriores. Utilizarán el mortero que se ve en la foto 2, para la trituración.

 

Foto 2. Mortero para la trituración de la piedra

 

Toda la piedra sobrante se iba acumulando en una muria (escombrera) cerca de la mina. Este residual, importante para estudios actuales, desapareció hace años, pues se usaron para construir un dique en Ferrol: parece ser que el molino de la foto apareció allí. El topónimo A Pedreira alusivo a acumulación de piedras también puede referirse al residual de otra explotación.

La programación del laboreo en una zona se hace por una serie de catas sucesivas extendidas por todo el terreno, al objeto de localizar donde está el oro y valorar la cantidad de este extraíble. Perfilado ya el estudio y su rentabilidad, se programará la explotación en el tiempo. Sobre todo por la disposición de mano de obra y la capacidad simultánea que permite la explotación. Hoy ya se admite que la mano de obra se nutra preferentemente por nativos, que en este caso serán los que viven en el Castro de Santa Comba. La excavación de este castro nos dirá cómo y cuándo se hizo la misma: no se puede descartar el uso de esclavos, aunque no parece necesario. Señalados los lugares a explotar se realizará una cata para seguir con certeza el filón de oro en la piedra para evitar esfuerzos innecesarios (foto 3, Cata del Val de San Román).

Decidida ya la explotación y, seguramente, laboreados los placeres existentes, empezará la explotación.

Primero se aprovechará el mineral externo rañando sobre la piedra para obtener el mispíquel y el oro libre. Acabada esta fase, se empieza a derruir con picos el dique de cuarzo, todo esto ayudado por el fuego, el agua, el vinagre, las cuñas y seguramente por alguna máquina que facilite aún más la explotación. En dos minas de Maragatería aparece una piedra prismática con una cazoleta en cada cara, que, aunque dicen que era para bateo, parece más el apoyo para algún brazo móvil que produjera una percusión de golpeo mayor. Si el filón no cogiera todo el dique se excavaría una cueva de explotación siguiendo el filón (foto 4), quizás de ahí venga el topónimo Cobarradeiras. Si fuera así se apreciarán en la misma las señales del uso de lucernas y las marcas de los picos al golpear, por lo que estas marcas pueden dar origen a Cobarradeiras, “cueva rañada”.

A la vista de que el mortero apareció en la antigua “muria”, parece que el triturado se hacía in situ, pero no sabemos dónde se hacía la calcinación de las piritas. Ese lugar dejaría evidencias por los muchos restos metálicos que aparecerían, aunque también pudieron ser aprovechados en fechas posteriores para extraer el mineral de hierro o para la obtención de arsénico.

 

Foto 3. Cata del Val de San Román

Foto 4. Si el filón no cogiera todo el dique, se excavaría una cueva de explotacións iguiendo el filón

 

Como hoy la mina se presenta llena de vegetación y, por tanto, con difícil acceso, no sabemos exactamente lo que hay, solamente podemos seguirla por las fotografías aéreas antiguas y por el SIGPAC. En este, que es donde mejor se ve, se aprecia una zanja en V, con más de 100 metros de longitud. Uno de los brazos, el más ancho, parece la explotación. También se ve una zanja que se puede confundir con la falla o puede ser un canal de desagüe de agua, pues no sigue la dirección teórica de los filones. En la minería del oro el agua es esencial, ya que se utiliza para arrancar el material, para trasportarlo y para obtener el oro.

No sabemos de la cantidad necesitada de agua para el lavado y el laboreo. Si no les llegara con el arroyo cercano, seguramente desviarían el río San Jorge y llevarían el agua por un canal, seguramente también picado en la piedra: esto tenía que verse hoy, el plano deja prever esta posibilidad, ya que por la cota sería viable. Estos canales en el tiempo suelen convertirse en caminos.

El agua es esencial fundamentalmente cuando se trabajan barros auríferos, como sucede en Maragatería, y, como no, en Las Médulas (El Bierzo).

La minería, ya muy antigua, trabajaba también estos barros aunque con un carácter más sencillo, de pequeño tamaño. Los romanos le darán un carácter industrial, aunque hoy se dice que lo aprendieron de los egipcios.

 

Foto 5. Montefurado. Los romanos desviaron el Sil para laborear mejor los sedimentos del río

 

La percepción del oro como recurso aparece también de manera simple, por ejemplo en Montefurado (Lugo). Hace años me contaban como de antiguo las mujeres bajaban al río en una época del añoy recogían los musgos de la orilla. Una vez cargados en cestas, se los llevaban para casa donde los dejaban secar. Una vez secos, los quemaban y recogían de las cenizas los restos del oro. Aquí en Montefurado los romanos desviaron el Sil para laborear mejor los sedimentos del río (foto 5).

El trabajo primitivo del barro seguramente consistía en ir picando el barro y trasladarlo a una fuente o corriente de agua para batearlo. La extracción convertiría el depósito de barro en una forma similar a una concha.

Los romanos llevarán el agua a donde está el barro aurífero. Para ello diseñarán y confeccionarán canales de ella sin importarles la distancia: los vestigios de kilómetros y kilómetros de canales, aún se ven hoy.

Un ejemplo de explotación variada es en Maragatería la línea Rabanal del Camino a Astorga, por donde va el camino de Santiago.

El canal lejano llega a tierras de Rabanal. La zona es una explotación en barros; para ello se ha picado en la piedra un canal y se facilita el paso mediante túneles, es decir lo más económico. El procedimiento será ir marcando en el terreno una pendiente del 3% al objeto de que el agua en el canal no coja mucha velocidad y se desborde en las curvas, produciéndose pérdidas. Para ello se utilizarán eclímetros rudimentarios, como el nivel de agua de los albañiles pero preparado para medir los ángulos de las alturas. El canal parece que se empieza por tramos simultáneos, y también parece ser que con algún error, pues, en algún caso, al confluir los tramos se aprecia diferencias de altura: esto no pasaría si la construcción fuera continua.

La presencia del oro en toda la zona es de la más variada y muy antigua. Haciendo una cronología, parece que todo procede de unas cuarcitas hidrotermales, ya que no está registrado vulcanismo en la zona. Las piedras, en general, son menos antiguas que las de Cobas, ya que las de este empiezan en el Precámbrico y las de Astorga en el Cámbrico Inferior (aún así son de hace 650 millones de años). Aunque en esta zona la presencia de las cuarcitas auríferas son de época anterior a las de Cobas, encontrando también otras de la misma época.

La erosión de estas cuarcitas auríferas va formando bancos de arenas y limos, esto en régimen marino, que en el tiempo van a formar cuarcitas blancas sedimentarias (son tan duras porque los granos de arena por presión se unen unos a otros), en areniscas (están unidos por otro material como un cemento) o pizarras. El oro se irá depositando junto con las arenas por lo que más tarde quedará integrado en la piedra.

Tras unos 60 millones de años de depósito marino, levantado el suelo por algún plegamiento, se produce la erosión, formándose nuevas arenas y limos. Los más potentes se formarán en el Terciario, época de muchas lluvias, que son los depósitos de barro que se observan ahora. Estos barros son los de Rabanal y son los que cubrieron toda la zona de Maragatería, que más tarde fueron erosionados y nos dan el relieve que tienen hoy, aunque los romanos tendrán mucha culpa de esto también.

 

Foto 6. Explotación Fucarona. Explotación en ruinan montiun en lo barros de Rabanal

Foto 7. Creación de una Fucaroana

 

En lo barros de Rabanal se presenta una explotación en ruinan montiun (foto 6), es decir el derrumbe de la montaña. El sistema consistía en perforar el barro haciendo túneles, siguiendo el criterio de hacer una serie de anchuras y estrechamientos al objeto de que cuando pase el agua se produzcan sobrepresiones y como consecuencia se produzca el derrumbe. Cuando el barro está tunelizado se suelta el agua de golpe y como consecuencia de ello se produce el hundimiento de la zona preparada.

Para tener esa agua acumulada y poder soltarla de golpe necesitaban construir unas piscinas enormes, a las que se suelen llamar depósitos, donde se retiene, hasta que llega el momento necesario (foto 7). La obtención del oro, que antiguamente se decía que era por filtros de ramaje para que al chocar el oro se depositara en él y que después se quemaban como con los musgos de Montefurado, parece muy anticuado para la época: yo me iría más por decantadores, como vemos en las películas del Oeste Americano, que al ser de madera no permanecerían en el tiempo.

Retraída el agua necesaria, el canal seguiría corriendo y llegaríamos a dos explotaciones secundarias cercanas que también dicen que eran ruinan montiun.

El canal continúa hacia el pueblo que llaman El Ganso y antes de llegar presenta dos explotaciones parecidas, también con depósitos similares.

Siguiendo, llegamos a Santa Catalina, allí aparece una explotación en laguna; la llamo así por que los topónimos residuales las llama “lagunas cavadas”. Aquí se picaron las areniscas para obtener el oro. Hoy lo que queda es una laguna aprovechada como abrevadero de los animales que seguramente fue un aljibe para el pueblo, pues siempre ha tenido escasez de agua.

Al pasar el pueblo y en la caída de la loma hacia Castrillo de los Polvazares, aparecen unos tajos grandes y paralelos (los “vallatanes”, topónimo mozárabe) en unas areniscas tableadas. Aquí, o bien buscaban el oro en el depósito que se produjo en el Terciario al chocar este con las rocas y rellenando las grietas. O buscaban el oro en el interior de la piedra, podría ser también ambas cosas. Lo que sí es cierto es que son de época romana por las cerámicas sigillatas que aparecían hace unos años.

 

Foto 8. Planta y sección de un Ocelo

Foto 9. Castro de Castrillo de los Polvazares

 

Siguiendo a la izquierda, aparece el castro de Castrillo de los Polvazares (foto 8 y 9) que, por la presentación, parece un residual de una explotación en ocelo; es decir, un depósito de agua central del cual se va radiando, quedando el ocelo en el medio, en este caso el castro.

Siguiendo y dejando el camino de Santiago a la izquierda, aparece una muy parecida a la descrita como concha, pero de forma rectangular. Aparentemente parece un depósito derruido pero en la cabecera aparece como una especie de piscina de lavado aprovechando el canal antes referenciado.

A este modo de explotación cuando en una distancia próxima se producen varias de carácter simultáneo y alimentadas por el mismo canal, se le llama explotación en peine (foto 10). Cuando es único y tiene carácter lineal, se llama en arado.

A la derecha aparece cerca del castro de “El Castillo” otra laguna cavada también sobre areniscas tableadas y seguramente alguna cuarcita sedimentaria. Aquí hace años encontré cuarzos azules.

Siguiendo ese valle y también en línea con ese canal aparece una explotación en cuarcitas sedimentarias muy interesante. El oro que decíamos que iba mezclado en las arenas, al sufrir estas un plegamiento, corre hacia la curva de mínima presión al ser muy pesado. Por ello se aprecia que la explotación está en estos pliegues y no en el resto, y por ello hacían las catas buscándolos (foto 11).

 

Foto 10. Excavación en “arados”

Foto 11. Cata en los plegamientos de las rocas

 

Esta agua, que como vemos se utilizaba en momentos determinados y no de forma continua, seguramente se utilizaba también para abastecimiento de la ciudad de Astorga.

Hoy aquí se están poniendo carteles indicadores de cómo era la explotación y cómo se procedía. La mina de Rabanal, que se quedó a medio terminar, es decir, que seguramente se paró por algún motivo, falta de rentabilidad, invasión de los visigodos u otra, es la más didáctica que conozco ya que se ve claramente todo lo que se hacía. Cuando algún conocido me dice que va a visitar Las Médulas, siempre les digo que pasen por Rabanal pues entenderán aquello mejor. En realidad, la mina no es de Rabanal ya que la mayoría del terreno donde se encuentra es de El Ganso.

La zona de Maragatería es toda una gran explotación de minería romana del oro desde la ciudad hasta la Sierra del Teleno y limitada por el norte y oeste con El Bierzo. Muchas veces, cuando se habla de la gran explotación de Las Médulas, esta se queda pequeña en comparación con la de La Maragatería, aunque Las Médulas es un enclave natural fantástico, por eso lo hicieron Patrimonio de la Humanidad. El enclave más las excavaciones que se hicieron en los poblados antiguos cercanos, la convierten hoy en una referencia histórica de alto nivel para entender aquella época.

Parece insólito que habiendo Universidad en Ferrol no se haya estudiado en profundidad esta mina de Cobas.

 

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